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viernes, 22 de marzo de 2013

ANNUNAKI V/S ELOHIM


“Creó pues Elohim al hombre a imagen suya, a imagen de Elohim creóle; macho y hembra los creó.”      

La Biblia, Génesis 1:27

Complementando la entrada anterior, y siempre siguiendo la línea del tiempo llevada hasta ahora, contrastaremos en ésta la teoría de los Annunaki creadores del Hombre con lo revelado por la Biblia respecto de la creación de la raza humana y su propósito, con argumentos y conclusiones que nos servirán para dilucidar si la nuestra es una raza destinada a la desoladora esclavitud o, por el contrario, una con esperanzas ciertas de libertad.

La Creación de los Dioses Sumerios

Las teorías de Zecharia Sitchin se basan en investigaciones directas de fuentes sumerias, babilónicas, mitología del Cercano Oriente, de la arqueología y de la Biblia, así como de los nuevos descubrimientos en astronomía, geología, lingüística, bioingeniería y tecnología espacial. En 1976, Sitchin publicó su primer libro, The 12th Planet (El Doceavo Planeta), donde presentó su hipótesis.

Los Anunnaki, dice, son seres altamente desarrollados de un planeta distante que tiene una órbita elíptica retrógrada de 3.600 años alrededor del Sol. Sitchin dice que este planeta, donde se originaron los llamados dioses de la antigüedad, era conocido como Nibiru por los sumerios, Marduk por los babilonios, y Olam por los hebreos.  Se conoce hoy como Planeta X, y su órbita lo haría el décimo del Sistema Solar (el doceavo  planeta según los sumerios, que incluian al Sol y a la Luna como tales).[i]

“Según los sumerios, nuestro sistema solar tiene 12 miembros: el Sol, la Luna, y diez, no nueve, planetas. Este sistema solar, con el sol en el centro, está delineado en un sello cilíndrico datado hace 4.500 años, encontrado por un arqueólogo y que está en un museo de Berlín. El planeta que es el 12º miembro del sistema, se llamó NIBIRU, ’El planeta de tránsito’.  Su símbolo es la cruz. Tiene una gran órbita elíptica, como un cometa, y se acerca a nuestra vecindad, entre Marte y Júpiter, cada 3.600 años (más o menos)”.

La intervención a nivel genético de los Annunaki en los homínidos estaría justificada según Sitchin, en el reciente descubrimiento por parte de los científicos de 223 genes que son exclusivos del ser humano, lo que según ellos no fueron producto de la evolución, sino de una intervención mucho más reciente en este proceso, producida quizás por bacterias.[ii]

Sitchin postula que fue obra de los dioses sumerios:

“Como está detallado en mis libros, comenzando con 'El 12avo Planeta' (1976)  e incluso más en 'El Génesis Revisado' y 'El Código Cósmico', los Anunnaki vinieron a la Tierra hace unos 450.000 años del planeta Nibiru, un miembro de nuestro propio sistema solar cuya gran órbita lo trae a nuestro sector de los cielos cada 3.600 años.

“Ellos entraron aquí por la necesidad de oro, con el que protegerían su atmósfera disminuida. Agotados y en la necesidad de ayuda para extraer el oro, Enki, su jefe científico, sugirió que usaran su conocimiento genético para crear a los Obreros Primitivos que necesitaban. Cuándo los otros líderes de los Anunnaki preguntaron: ¿Cómo puedes crear a un nuevo ser? Él contestó:  'El ser que necesitamos ya existe; todo lo que tenemos que hacer es poner nuestra marca en él'.  Esto fue hace unos 300.000 años.

“Lo que tenía en mente era modificar genéticamente a los homínidos existentes, que ya se encontraban en la Tierra a través de la Evolución, agregando algunos de los genes de los Anunnaki, más avanzados. El hecho de  que los Anunnaki, que ya podían viajar en el espacio hace 450.000 años,  poseyeran la ciencia genómica (cuyo umbral apenas hemos alcanzado nosotros  ahora) no sólo está claro en los textos actuales, sino también en numerosos registros pictográficos en los que la doble hélice del ADN es interpretada como dos Serpientes Enroscadas (un símbolo todavía usado por la medicina y la sanación).

“Cuando los líderes de los Anunnaki aprobaron el proyecto (reflejado en el bíblico 'Creemos a Adán'), Enki con la ayuda de Ninharsag, el Oficial Médico en Jefe de los Anunnaki, se embarcaron en un proceso de ingeniería genética, agregando y combinando genes de los Anunnaki con aquellos de los homínidos ya existentes. Cuando, después de mucho ensayo y error, sorprendentemente descrito y  registrado en la antigüedad, se logró un 'modelo perfecto', Ninharsag lo sostuvo y gritó: ¡Mis manos te han hecho!'. Un artista antiguo pintó la escena en un sello cilíndrico (ver láminas en la web de Sitchin). Y es así que, yo sugiero, llegamos a poseer esos singulares genes extra. Era a la imagen de los Anunnaki, no de bacterias, que Adán y Eva fueron diseñados.

“Una cuestión de extrema importancia. A menos que investigación científica adicional pueda establecer, más allá de cualquier duda, que la única posible fuente de los genes adicionales son realmente las bacterias, y a menos que entonces se determine también que la infección ('la transferencia horizontal') fue de las bacterias al ser humano y no del ser humano a las bacterias, la única solución alternativa disponible es la ofrecida por los milenarios textos sumerios.  Hasta entonces, los enigmáticos 223 genes extraños permanecerán como una alternativa y como una corroboración por la ciencia moderna de los Anunnaki y sus proezas genéticas en la Tierra.”[iii] 

Raza de esclavos sin esperanza

En 1989, la hipótesis radical de Zecharia Sitchin avanzó a otro nivel con la publicación del libro The Gods of Eden (Los Dioses del Edén), subtitulado: The chilling truth about extraterrestrial infiltration - and the conspiracy to keep humankind in chains (La escalofriante verdad acerca de la infiltración extraterrestre - y la conspiración para mantener a la humanidad encadenada). El autor, un abogado californiano con el seudónimo William Bramley [iv], recopiló las principales investigaciones anteriores sobre el tema de los "astronautas ancestrales" y las reunió con una particular visión conspiratoria de la Historia.

Su hipótesis es la siguiente: "Los seres humanos parecen ser una raza esclavizada reproduciéndose en un planeta aislado de una pequeña galaxia. La raza humana fue una vez fuente de mano de obra para una civilización extraterrestre, para la cual seguimos siendo su posesión. Para mantener el control sobre su posesión y mantener a la Tierra como una especie de prisión, esa otra civilización ha alimentado un interminable conflicto entre los seres humanos, ha promovido la decadencia espiritual y ha creado en la Tierra condiciones irreversibles de penuria física. Esta situación ha existido por miles de años, y aún continúa hasta nuestros días." (The Gods of Eden).

Bramley plantea que en la Biblia se nos presenta un “Dios” (Jehová o Yahvé) quien, por su propia palabra, admite ser celoso, colérico y vengativo. Según su interpretación, el temor de Jehová aparece enfatizado constantemente a través del Antiguo Testamento, y se espera que Él recompense a aquellos que lo adoran y que mantienen la observancia de la ley ritual, gratificando sus deseos mundanos por posesiones materiales y poder. Postula que este cruel, sanguinario y egoísta “Dios” se asemeja grandemente a los caprichosos dioses sumerios.[v]

La hipótesis de Bramley, que la Humanidad es el producto de ingeniería genética conducida por extraterrestres para obtener mano de obra esclavizada, aparte de ser escalofriante, desafía tanto a la evolución darwiniana como al creacionismo. Si se complementa con las interpretaciones de Sitchin, obviamente no vulnera la teoría de la evolución, sino sólo en lo relativo a una intervención extraterrestre posterior, posiblemente en el homo erectus, para lograr la aparición del homo sapiens sapiens,  el que ellos habrían utilizado como mano de obra esclavizada.

Una visión alternativa

A pesar de su gran erudición, lo que Sitchin y Bramley no están quizás en posición de explicar, es que los seres humanos antediluvianos sí podrían perfectamente haber alcanzado avanzados conocimientos astronómicos y genéticos, (pruebas de ello las hay, como ya vimos en nuestra entradas anteriores), y que los descendientes de los que sobrevivieron al Gran Diluvio, los del Imperio de Oriente establecidos en el Valle del Indo -y también los del Imperio de Occidente asentados finalmente en Egipto-, que pudieron heredar de manera directa sus conocimientos y tecnología al preverse los medios para ello, haciéndose pasar por “dioses” ante los pueblos más atrasados, por los verdaderos Annunaki, los "caídos del cielo", intentaron transmitirles el registro de lo que para ellos fue sin duda una toda una proeza científica, a través de una fantasía histórica que a lo mejor ellos mismos creían cierta, y que tenía por objeto principal obtener el sometimiento religioso y social de parte de los pueblos que rescataban de la barbarie, para asegurar su supremacía y supervivencia ante su salvajismo e ignorancia.

La presencia de un décimo planeta en el sistema solar es un dato astronómico correcto, pero no necesariamente tiene que tratarse de Nibiru con su extremadamente elíptica órbita. Mientras ello no pueda demostrarse con observaciones concretas tenemos derecho a ponerlo en duda, incluyendo el que esté o no poblada de seres inteligentes en su interior. Es posible también que –pese al calor interno del planeta que postula Sitchin- dicho planeta fuera un mundo congelado por miles de años en tanto no llegase a las cercanías de la órbita marciana, con condiciones por lo tanto casi imposibles para el surgimiento de vida, y mucho menos de vida inteligente que hubiera podido evolucionar al nivel de los Annunaki.[vi]

Por otra parte, la presencia de estos 223 genes exclusivos de la raza humana pudiera ser la prueba, no de una intervención de los Annunaki en los incipientes homínidos de la tierra, sino la de que el ser humano podría ser producto de creación directa y no de evolución como lo henos venido planteando en este blog, pues aunque formado con los mismos elementos que los de los otros seres vivos –también creados- y con las mismas características fisiológicas más generales de los mamíferos, poseía una pequeña inserción de genes diferentes que marcaba la distancia con los otros animales y que lo hacía “a imagen y semejanza” de los ELOHIM [vii] que menciona la Biblia en el libro del Génesis.

Conclusiones

Sin pretender de ninguna manera descalificar los trabajos de Sitchin y de Bramley, que de seguro han sido exhaustivos y de mucha investigación fidedigna, sólo pedimos al lector atender a algunos puntos cruciales que se derivan de sus populares y difundidas teorías, y los pueda luego contrastar con lo que postulamos en el libro “Fenómalos- La Quinta Esencia” y en este blog:

1) Seríamos una raza producida con fines netamente materialistas: mano de obra –posiblemente a nivel de esclavos- para una raza extraterrestre.

2) En conjunto presentan una visión pesimista y descontinuada de la Historia, en que la Humanidad fue, es y será por siempre una raza desesperanzada, mortal, sometida a los designios de “dioses” que buscan su propio beneficio a costa nuestra,

3) Nunca hubo una Creación, sino que la Vida en la Tierra es producto de la evolución y la de los seres humanos una intervención tardía sobre los homínidos,

4) La Biblia sería un instrumento de manipulación psíquica para mantenernos atados a ellos, y toda su ”Verdad” no sería otra cosa que “una mentira bien contada” por un supuesto impostor de la Divinidad: “Jehová”, extraterrestre cruel, caprichoso, celoso, capaz de las máximas atrocidades (al que los gnósticos identifican con Satanael el Demiurgo, razón por la cual –según ellos- Jesús jamás habría dicho “Jehová” cuando se refería a su Padre).

5) Se derrumba estrepitosamente cualquier ideología relativa a un Ser Superior en el contexto bíblico –no hablamos de religiones- que busca nuestra felicidad, a la presencia de fuerzas oscuras que conspiran solapadamente contra la Humanidad para imponer su ideología y lograr sobrevivir a su rebelión, al rescate de los seres humanos por medio del sacrificio mesiánico, al ejemplo de vida del Mesías y a su retorno a la Tierra, a la vida eterna, y otros etcéteras que el mismo lector podrá deducir al examinar la Biblia por su propia cuenta.

Sugerimos al lector por lo tanto, que al terminar de recorrer las entradas, todas relacionadas entre sí, de este blog y meditar acerca de lo que se plantea en él y en el libro sobre el cual se fundamenta, vuelva a analizar este artículo y saque entonces sus propias conclusiones. Tal vez tenga una mejor base para comprender, entre los otros conceptos enumerados arriba, el profundo significado de la palabra Jehová o Yahwéh, derivada del término hebreo de cuatro letras YWVH, sin vocales, denominado Tetragrámatron, que aparece 6.823 veces en el Antiguo Testamento, y que fue el término con el cual el pueblo de Israel debía denominar a Dios, a fin de distinguirlo de los falsos dioses (Exodo, cap.3 vers.13-15).

Para los judíos el nombre de Dios era sagrado, y para evitar profanar el segundo mandamiento del Decálogo o Ley Moral, poco a poco evitaron pronunciarlo, proceso que ocurrió durante el periodo intertestamentario, y que fue una de las razones por las que Jesús se habría referido a Él solamente como Padre (también es un hecho que deseaba resaltar esta faceta de su carácter) o Señor.

Que esta costumbre estaba bien establecida en la nación judia del Siglo I d.C. lo demuestra el hecho de que Jesús y los apóstoles usaron la palabra Señor en forma regular cuando los escritores del Antiguo Testamento hubieran usado el nombre Jehová o Yahweh.  En realidad, el término Señor los había reemplazado tan completamente, que no aparecen en ningún pasaje del Nuevo Testamento.

Sin embargo, Jesús lo citó varias veces con palabras de la Escritura: Por ejemplo, cuando recuerda los dos grandes mandamientos que resumen la Ley Moral, Jesús cita Deuteronomio, cap.6 vers.4 y 5, que comienza con las palabras: “Oye Israel, Jehová nuestro Dios, Jehová uno es”, traducido en el Evangelio según San Marcos como: “Oye, Israel: El Señor nuestro Dios, el Señor uno es” (Marcos, cap.12 vers.29).

Jehová no sería entonces el Demiurgo de los gnósticos, sino lo que significa su nombre: Yo Soy el que Soy, es decir, el Eterno, el que existe por sí mismo, quién, al ser además el Autor de la Vida tendría pleno derecho a tomarla (sean mujeres, niños, ancianos o adultos) si así lo exigen sus altos propósitos hacia la Humanidad -la mayoría de las veces no comprendidos por nosotros, pero que en la medida que abrimos las páginas del misterio podemos comenzar a vislumbrar- pudiendo encontrar entonces una justificación válida a los supuestos “genocidios” en su accionar con el naciente pueblo hebreo después del éxodo de Egipto: exterminio de los primogénitos de Egipto y de todo su ejército, de los hebreos rebeldes al pie del Sinaí, de los pueblos de Canaán durante la toma de posesión bajo el mando de Josué (amorreos, filisteos y muchos otros), sucesos marcados todos con un gran simbolismo respecto de la lucha ideológica entre el bien y el mal, sin mencionar por supuesto la aniquilación de Sodoma y Gomorra en tiempos de Abrahám y su sobrino Lot, la exterminación masiva de la Humanidad con el Diluvio, y muchas otras “atrocidades” que sus detractores se encargan de resaltar sin tomar debidamente en cuenta el contexto histórico, tanto local como cósmico, en que se desenvuelve todo este gran drama.

Efectivamente hemos sido invadidos por los Annunaki, pero no por aquellos gigantes que se hicieron pasar por seres provenientes de un supuesto planeta Nibiru como narran las tablillas sumerias, traducidas e interpretadas magistralmente por Sitchin y llevado a un plano desesperanzador por Bramley, sino por aquellos verdaderos caídos del cielo, las fuerzas de la oscuridad que infectaban el Universo y que fueron combatidas y relegadas en cuarentena a este planeta. Los mejores argumentos al respecto podrán encontrarlos en nuestras entradas anteriores denominadas “Annunaki :// Identificando Anomalia” (Parte I y Parte II).

Por ende no habríamos sido creados por los Annunaki, sino por los Elohim, quienes necesitan ante el Universo habitado, no caído, probar a través de la raza humana los alcances de la rebelión de los primeros. Somos los elementos de prueba que, a pesar de haber sido infectados y esclavizados por los "caídos del cielo", tenemos a disposición la vacuna para la cura y la liberación: un poderoso Antivirus que permitirá anular a los Annunaki justificando su completa extirpación del Sistema Universal. Se trata de uno de los Elohim,  la entidad extraterrestre creadora que se ha hermanado con la Humanidad, que se erige como el eje central de la Historia, de los textos judeo cristianos ... y de nuestra próxima entrada.


Por











[i] Sitchin continuó desarrollando sus teorías en volúmenes posteriores,  incluyendo The Stairway to Heaven, The Lost Realms, Genesis Revisited, y el  más reciente Divine Encounters. En 1993, la compañía suiza Paradox Media Ltd. produjo un video  documental, "Are We Alone?" (Estamos Solos?), acerca del trabajo de Sitchin. (Fuente:  Norwegian Center for Cosmic Awareness)


[iii] Ver Zecharia Sitchin, sitio web: http://www.sitchin.com/adam.htm). También se puede encontrar información compendiada sobre lo mismo en:
http://www.antiguosastronautas.com/articulos/Sitchin03.html 

[iv] El nombre real de William Bramley es Tore B. Dahlin (Tore Bjorn Dahlin). Trabajó como abogado en el Colegio de Abogados de California. EE.UU.

[vi] A pesar que desde el punto de la difundida Teoría de la Tierra Hueca, y por extensión, de los planetas o mundos en general, que de acuerdo con ella serían huecos y con un sol central que permite la vida en su interior independiente de su mayor o menor cercanía al Sol (teoría que aunque plausible y llena de sugerentes argumentos, requiere todavía ser demostrada), es poco probable que, de existir Nibiru, pudiera éste albergar vida de carácter inteligente en su interior, dada su hipotética órbita extremadamente elíptica que lo sometería a increíbles tensiones estructurales por extremas variaciones de temperatura y de atracción gravitacional.

[vii] La Biblia en hebreo se refiere a Dios como “Elohim”, usando los pronombres plurales “nosotros”, “nos” y “nuestro”. La palabra hebrea “Elohim” es una combinación del sustantivo singular “Eloah”, al que ha sido agregado el sufijo plural “im”. Por ello, “Elohim” literalmente significa “Dioses”. El término “Elohim” es el más común usado para Dios en el Antiguo Testamento en hebreo, causando mucha controversia entre teólogos y linguistas, que al no comprender claramente su significado lo consideran un misterio, ya que el significado “Dioses” atenta contra el monoteísmo del Pentateuco. Ello ha generando hipótesis tales como la del Plural Mayestático (que revela todos los atributos de Dios a través de un nombre en plural), la de la Trinidad (la expresión “Elohim” vendría a adelantar la revelación de la Trinidad dada en el Nuevo Testamento), y la de un Dios masculino y un Dios femenino (que crea al Ser Humano a su imagen y semejanza: Hombre y Mujer). 




OBSERVACIÓN: Esta serie de artículos están basados o forman parte del libro escrito recientemente por el autor, denominado “Fenómalos – La Quinta Esencia”, publicado por Editorial Trafford (ISBN 1-4251-1232-3, por Trafford Publishing, Canada). Las imágenes y videos han sido tomadas directamente de la web, y sólo para efectos de ilustración del texto. De haber alguna de ellos con derechos de autor agradeceré comunicármelo para retirarlas de esta entrada.

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Consiga un ejemplar original del libro a través del sitio de Trafford Publishing, a través de Amazon.com, y también a través de Buscalibros.cl (Chile).
El lector podrá hacer llegar sus consultas y/o comentarios al correo electrónico del autor: fenomalos@gmail.com, como también hacerse seguidor nuestro en Twitter y miembro de la comunidad Facebook "Fenómalos La Quinta Esencia"

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domingo, 2 de diciembre de 2012

EL GRAN LEGADO DE LA PREHISTORIA


“Cuando alguien arma un rompecabezas complicado sin conocer previamente su solución, va armando grupos de piezas que parecen no tener relación entre ellos, hasta que aparecen piezas claves que reúnen los grupos que aparentemente no tenían relación entre sí, llegando al final a una visión de conjunto”
Juan Arentsen Sauer

Tal como lo adelanté en la entrada anterior, a partir del presente artículo comenzaré a acercarme progresivamente al aspecto histórico-religioso de la revelación planteada en mi libro Fenómalos - La Quinta Esencia. Lo haré apoyado principalmente en las evidencias que arrojan los escritos judeo-cristianos compilados en la Biblia con el objetivo de continuar con el hilo conductor que he llevado desde el principio en este blog, que busca dejar patente la interrelación de cada uno de estos importantes hitos temáticos dentro del marco holístico general en el que desarrollo mi tesis, en la cual la Religión -con mayúscula- adquiere un protagonismo sorprendente. Ello sin renunciar a desvelar, por supuesto, aquellos grandes enigmas escondidos en este proceso cuya interpretación, hasta ahora descontextualizada, afecta directamente a la Humanidad.

SURGIMIENTO de un Nuevo Mundo

En la zaga de artículos publicados anteriormente hemos podido fundamentar en propiedad, haciendo alusión a numerosos estudios e investigaciones, cómo después del Gran Diluvio gran parte de los sobrevivientes del Imperio de Occidente, la Atlántida, incluyendo sus a soberanos, habrían logrado llegar a las costas del norte de África, actual Marruecos, para terminar finalmente estableciéndose en la tierra de Egipto después de un largo peregrinaje a través del Sahara, y cómo también otros muchos pudieron arribar a América, principalmente a las costas del Golfo de México y de la Península de Yucatán. Por otro lado, vimos también cómo parte de los sobrevivientes de Mu y Lemuria, el gran imperio de Oriente, terminaron radicándose en el Valle de Indo.

Por otro lado, en las zonas más septentrionales de América, Europa y Asia Occidental, que habrían recibido directamente los efectos inmediatos y posteriores de la Gran Inundación, aparte de escasos grupos de traumados sobrevivientes que vagaban por las grandes extensiones heladas, quedaron sólo restos de algunas de las grandes construcciones megalíticas de aquella gran civilización.

Ahora bien, producto del cataclismo, casi todos los objetos, herramientas, maquinarias, textos, etc., junto con la plataforma tecnológico-industrial que los sustentaba, se destruyeron. Ello, con la excepción de los que alcanzaron a ser protegidos en las profundidades de la tierra cuando se tuvo noticias de la inminencia de la Catástrofe, así como los que lograron preservar directamente los pocos sobrevivientes. Esto permitió que en algunos lugares del mundo, como el Norte de Africa, el Valle del Indo, Mesopotamia, Yucatán, Los Andes, Asia Central, etc., se experimentara un renacimiento del Mundo Antiguo con el súbito surgimiento de sorprendentes civilizaciones regionales, cuyos elevados conceptos, conocimientos y adelantos tecnológicos -que todavía nos sorprenden-, se explican solamente bajo este contexto.

Ellas lograron alcanzar nuevamente, aunque de manera local, y matizados con su propio contexto cultural, elevados estadios de conocimientos que se esforzaron por difundir en sus viajes de exploración por el nuevo mundo para sacar de la barbarie a los sobrevivientes que encontraban a su paso.

Testimonio de ello lo dan por ejemplo interesantes estudios filológicos que han demostrado la relación idiomática que tienen pueblos tan distantes en el tiempo y en el espacio como lo son la antigua Mohenjo-Daro del Valle del Indo y la mítica Isla de Pascua y otras islas de la Polinesia [i], así como también las leyendas de Viracocha, Bochica, Kukulkán y Quetzatcoal, fundadores de las culturas precolombinas, míticos héroes civilizadores altos y barbados que llegaron en naves voladoras trayendo la civilización a los asentamientos humanos que vivían en un lamentable primitivismo después que lo perdieron todo.

Sin embargo, por la obvia necesidad de garantizar su propia seguridad ante aquellos asentamientos humanos sumidos en el salvajismo, se presentaron de una manera tecnológica tal que fueron tomados como dioses venidos del cielo, obteniendo con ello la atención temerosa, el respeto y la debida sumisión a sus enseñanzas. Ejemplo de ello son las mitologías que surgieron tras dichas ilustres visitas, las que han llegado hasta nosotros con más o menos elaboradas cosmogonías que evidencian tal intencionalidad.

Prueba de ello es la influencia que ejercieron aquellos cuyo legado sirvió de base para nuestra civilización actual: los sobrevivientes del Imperio de Occidente (Atlántida) antecesores culturales de los egipcios, y los sobrevivientes del Imperio de Oriente (MU, Lemuria) que se establecieron en el Valle del Indo, antecesores culturales de los sumerios.

Habiendo ya expuesto profusamente lo relativo a los orígenes de Egipto, me corresponde ahora desvelar el misterioso origen de los segundos.

SUMERIA, cuna del padre de la fe

En efecto, respalda lo dicho más arriba el súbito surgimiento, en la región de Mesopotamia, de la más antigua civilización humana conocida oficialmente después del Diluvio, cuya misteriosa aparición y sorprendentes adelantos tiene perplejos a los investigadores actuales.

Según la ciencia oficial, hace unos seis mil años surge en la región de Mesopotamia, sin previo aviso y en forma extraña y misteriosa, una sorprendente civilización que desconcierta al no saberse de dónde vino y cómo logró tanto en tan poco tiempo. La han denominado "asombrosa" (H. Frankfort), "extraordinaria" (Pierre Amiet), "Una llama que se encendió súbitamente" (A. Parrot, autor de Sumer). Leo Oppenheim  en su obra La Antigua Mesopotamia destacó "el período pasmosamente corto de su surgimiento", mientras que Joseph Campbell en Los Disfraces de Dios acota: "Con prodigiosa eclosión súbita, aparece en este pequeño huerto lodoso sumerio, todo el síndrome cultural que desde entonces ha constituido la unidad germinal de todas las elevadas civilizaciones del mundo". (Zecharia Sitchin, El 12vo. Planeta, pág. 68, ATE 1981).

Su historia, sus avanzados códigos legales, así como sus mitos y leyendas, se encuentran grabados en miles de tablillas de arcilla encontradas en la región de Mesopotamia. Muchos de estos relatos confunden por sus planteamientos tanto a científicos dogmáticos como a religiosos fundamentalistas, especialmente aquellos escritos que hablan del origen de la raza humana y de quienes habrían guiado su proceso civilizador. En efecto, contienen principios hoy plenamente reconocidos por la comunidad científica, que evidencian que fueron influidos por una alta cultura tecnológica externa, mucho más antigua.

En sus tablillas, que hablan de los Nefilim, dioses venidos del cielo, así como del dios Oanes que surgía del mar y les enseñaba las artes y las ciencias, es notable cómo se mencionan algunos sucesos que –en el contexto de lo que hemos mostrado en este blog- evidencian tal influencia externa, en especial la herencia directa de culturización que recibieron del Valle del Indo, que permitió el súbito surgimiento de su civilización. Tales tablillas registran que eran visitados por “dioses” llegados en naves (hombres gigantes y longevos) que descendían sobre los zigurats.

LOS NEFILIM y la Teoría de Sitchin

La siguiente es, a grandes rasgos, la teoría documentada en los antiguos mitos sumerios que postula el investigador israelí Zecharia Sitchin:

Llegaron los Nefilim, Anunakis o "los venidos del cielo" por primera vez a la Tierra hace aproximadamente cuatrocientos cincuenta mil años, provenientes del planeta Nibiru, el décimo de nuestro sistema solar, el cual en su órbita extremadamente elíptica penetra cada 3.600 años hacia los planetas interiores, pasando entre Júpiter y Marte. Lentamente adaptaron nuestro planeta para que la agricultura y la ganadería fuera posible.

Pasaron miles de años, necesitaban mano de obra para obtener metales –principalmente oro para reconstituir su atmósfera dañada- y decidieron crear un ser que les fuera útil. Dominaban la ingeniería genética, había en la tierra homínidos y tras mucho experimentar lograron buenos resultados inseminando una hembra homínida con semen de Nefilim y la reimplantación del óvulo fecundado o huevo en una mujer Nefilim. De ella nació "el primer Adán u hombre" que logró cumplir con los requisitos que los Nefilim necesitaban: un ser pensante dotado de Espíritu, Alma y Mente, de acuerdo a los propósitos del “Plan Divino” que los Nefilim sirven.


La experimentación continuó, logrando obtener un hombre que pudiera reproducirse con la mujer de la nueva especie lograda. El homo sapiens estaba ya listo para poblar la tierra. Surge entonces hace treinta y seis mil años como Cro-Magnon, hasta que el diluvio arrasa con la civilización. Los Nefilim en sus naves espaciales abandonan la tierra antes del diluvio y los Noé seleccionados logran salvar al hombre. Luego retornan los Nefilim y en Mesopotamia hacen surgir la civilización sumeria. [ii]

No podemos hablar aquí de manipulación de los antiguos textos por parte del investigador, ya que las traducciones son impecables y la investigación histórica también lo es, por lo que la explicación va a mi juicio por otro lado, explicación, que aunque especulativa, estaría en plena concordancia con lo que vengo argumentando en este blog:
  • Es probable que los descendientes del Diluvio de la zona de Mesopotamia hayan sido visitados por emisarios llegados del cielo, o como relata otra de sus leyendas (la del dios Oanes), del mar, pero que no necesariamente fueron extraterrestres. Estos “dioses” les habrían enseñado los rudimentos necesarios para salir de la barbarie y lograr su civilización. De otra manera no se explica de manera lógica su súbito surgimiento.
  • Dichos emisarios fueron, a mi juicio, los sobrevivientes del Diluvio venidos del Valle del Indo en las prodigiosas naves aéreas y submarinas que lograron recuperar o construir los que, como ya hemos visto, se habrían dedicado con ahínco a ayudar a los sobrevivientes de las regiones circundantes que vivían en estado de barbarie. 
  • Para ello, aprovechándose como ya dije, de su obvia necesidad de presentarse como “dioses” para granjearse el respeto, la admiración, la autoridad moral, así como la cooperación voluntaria de los pueblos atrasados que ocupaban Mesopotamia después del Diluvio, habrían sido utilizados por las fuerzas oscuras para inducir a través de ellos la tergiversación del proceso histórico que serviría de base para el resurgimiento civilizador de estos pueblos, el que grabado en sus escritos cuneiformes ha llegado hasta nosotros para sorprendernos con un apoyo “histórico” a la teoría de la evolución y con una socavación de base al Plan de Contingencia para el rescate de la Humanidad, que es lógicamente lo que esperarían lograr para nuestra crucial época las fuerzas oscuras, como veremos más adelante.
  • Tampoco es improbable que en este proceso civilizador algunos emisarios hayan sido representantes directos de los extraterrestres rebeldes, como ocurre posiblemente hoy en día con muchos “contactados”. En ambos casos podemos detectar la infiltración por los resultados finales obtenidos: Se borra de la memoria colectiva el proceso histórico antediluviano, se transmite y enseña como cierta la tergiversada historia de la creación del Hombre vigente en las etapas finales del mundo anterior (cuyos resultados de seguro fueron unas de las poderosas razones de la decadencia espiritual del Mundo Antiguo y que llevó también a la posterior autodestrucción de la civilización del Valle del Indo), y se alimenta por lo tanto en la nueva cultura el buscado espíritu de rebelión hacia los Elohim.
Pues bien, con estas conclusiones preliminares en mente podemos ya decantar en el propósito principal de esta entrada, el cual es identificar dentro de este hilo conductor al pueblo que fusiona el legado cultural del Mundo Antiguo a través de egipcios y sumerios, pueblo descendiente de Sem uno de los hijos de Noé, es decir del linaje de Set, tercer hijo de Adán y por lo tanto depositario de la Sabiduría Superior trasmitida a lo largo de sus generaciones, y continuador de la cadena genealógica que conduciría hasta el futuro Mesías, el Hito Fundamental en la estrategia para vencer en la lucha ideológica al adversario del Universo, el Cordero Expiatorio de la transgresión de la Humanidad y el Modelo Definitivo de conducta de ésta.

ISRAEL, seno del Mesías

El surgimiento de los sumerios es clave en este proceso, pues el elevado estado de civilización que les fuera transmitido por los sobrevivientes del Diluvio que se asentaron en el Valle del Indo permitió a Sumeria ejercer una gran influencia en el mundo antiguo, lo que facilitó a los descendientes leales de Noé difundir su altos principios morales y abonó el camino para que uno de ellos iniciara un largo peregrinar que culminaría con la formación de un nuevo linaje para iluminar al mundo y preparar la llegada del Mesías en su seno.

En efecto, milenios más tarde, se escoge de entre los descendientes de Sem, a Abram, (posteriormente bautizado por los Elohim como Abrahán, que significa “padre de muchedumbre de gentes”), oriundo de Ur de Caldea, Mesopotamia. Era descendiente del linaje de Set y por ello depositario de los conocimientos, propósitos y leyes de los Elohim, que posteriormente transmitió a sus hijos, cuya descendencia llegó a conformar el pueblo escogido que Moisés rescató de la esclavitud en Egipto, quién a su vez se los confirmó y amplió posteriormente en el Sinaí: “Por cuanto oyó Abrahán mi voz y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.” (Génesis 26:5).

Abrahán llegaría a ser el padre del Israel, el pueblo "escogido" para iluminar al resto de la Humanidad acerca de los importantes aspectos del Plan de Contingencia destinado a la redención de la raza humana y a la extirpación de la rebelión: “... el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades” (Colosenses.2:26), y de cuyo seno nacería el Mesías: “Jehová había dicho a Abram: ‘Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Haré de ti una nación grande, te bendeciré, engrandeceré tu nombre y serás bendición. Bendeciré a los que te bendigan, y a los que te maldigan maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra’” (Génesis 12:1-3. La cursiva en negrita es mía).

Fue a través de este pueblo que se produjo la más abierta manifestación del poderío de los Elohim, así como de sus propósitos de formar una Humanidad que se rigiera por sólidos principios morales y en la más estricta obediencia a ellos. Israel, establecido en un punto neurálgico del Medio Oriente, Palestina, lugar de paso de rutas comerciales de tres continentes y por lo tanto altamente propicio para difundir al resto del mundo la buena nueva que se avecinaba y que daría paso al rescate final de la Humanidad [iii].

El pueblo israelita se formó como tal en Egipto, de la descendencia de Jacob, nieto de Abrahán, por intermedio de José el hijo menor de Jacob el que, según narra la Biblia, se ganó el favor del Faraón, quién le permitió llevar a toda su familia a Egipto durante una época de gran hambruna. Con el correr del tiempo, ya desaparecido José y su familia, la numerosa descendencia de ellos fue convertida en esclava por los egipcios.

Es aquí donde entra en escena Moisés, el "rescatado de las aguas". Este gran líder israelita, que por "extrañas circunstancias" llegó a formar parte de la corte del faraón Ramsés II (1304-1237 a.C.) como príncipe de Egipto, habría sido seleccionado y guiado desde el principio por los Elohim para que rescatara a su pueblo de la esclavitud y lo trasladara a la Tierra Prometida, a fin de asentarlo allí y convertirlo en la nueva luz del mundo, haciéndolo depositario y administrador de avanzadas leyes de salud, de una copia de la Ley Moral que rige al Universo entero: los Diez Mandamientos, y de un extenso conjunto de leyes y ritos cuya finalidad principal era prefigurar la futura misión del Mesías por la Humanidad.

Es de todos conocida la historia de este pueblo, que a pesar de sus muchas vicisitudes logró mantener viva en el mundo la llama del conocimiento del Plan de Contingencia: Su largo peregrinar por el desierto antes de ocupar la tierra de Canaán dirigidos por Josué el sucesor de Moisés, sus jueces, reyes y profetas, sus continuas rebeliones y arrepentimientos, su amarga deportación a Babilonia durante el reinado de Nabucodonosor, su posterior y feliz regreso durante los reinados de Ciro y Artajerjes Longímano del Imperio Medo-Persa, de la abnegada reconstrucción del Templo de Jerusalén, etc.,... hasta llegar a la época del Imperio Romano, ante el cual estaba sometido en el tiempo en que debía nacer el Mesías profetizado en sus escrituras sagradas.

En efecto, continuando el proceso de depuración dentro de este mismo pueblo, que significó constantes purgas y selecciones durante los siglos siguientes para mantener un linaje de seres humanos leales -ya que siempre estaba de por medio la fuerza negativa oponiéndose a sus elevados propósitos- se llega al nacimiento del Personaje profetizado en los antiguos textos sagrados de este pueblo, el Mesías, según fuera inspirado a sus escritores por estos seres superiores, profecías cuyo propósito fundamental fue dar certeza y esperanza a aquellos que, al interpretarlas a la luz de su obra, se dieran cuenta de su origen sobrenatural y de su misión expiatoria.

Pero antes de hablarles profusamente de aquél Mesías, de su contexto histórico, de las pruebas de su manifestación en la Palestina del Siglo I, de su obra expiatoria, etc., y para aprovechar la línea del tiempo que estoy siguiendo en mi exposición, en la próxima entrada expondré, bajo el prisma de lo hasta aquí revelado, el por qué a mi juicio la teoría de Zecharia Sitchin y otras relacionadas respecto de los dioses sumerios no son consistentes dentro del contexto mayor de la Historia Universal, intentando aclarar desde un punto de vista holístico la confusión y el temor que ellas aportan a una correcta interpretación sobre los orígenes de la raza humana y a las esperanzas de un futuro mejor para nuestro mundo.


Por

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA: 
  • Pasenkiewicz, Jadwiga, Los Soberanos de los Mundos Perdidos. Las Civilizaciones Aeronáuticas del Pasado. Editorial KIER. Edición de abril de 1992 de Impresiones Avellaneda S.A., Buenos Aires, Argentina.
  • Jiménez Fajardo, Carlos, Fenómalos – La Quinta Esencia, Junio 2006. Trafford Publishig, Canada.
  • Sitchin, Zecharia. El 12° Planeta, 1976. Ediciones Obelisco.

VIDEOS RECOMENDADOS:

1. La Cultura Sumeria. Documental del canal Infinito.



2. Exodo - Cruce del Mar Rojo. Pruebas arqueológicas. 




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NOTAS AL FINAL:

[i] Ver las dos conocidas y bien documentadas obras de Oscar Fonck Sieveking: Rapa Nui, el último refugio (Editorial Zig-Zag. Santiago, Chile, 1974) y Construyamos Arcas (Editorial Cruz del Sur. Buenos Aires, Argentina, 1976).

[ii] Las teorías de Sitchin se basan en investigaciones directas de fuentes sumerias, babilónicas, mitología del Cercano Oriente, de la arqueología y de la Biblia, así como de los nuevos descubrimientos en astronomía, geología, lingüística, bioingeniería y tecnología espacial. En 1976, Sitchin publicó su primer libro, The 12th Planet (El Doceavo Planeta), donde presentó su hipótesis. Los Anunnaki, dice, son seres altamente desarrollados de un planeta distante que tiene una órbita elíptica retrógrada de 3.600 años alrededor del Sol. Sitchin dice que este planeta, donde se originaron los llamados dioses de la antigüedad, era conocido como Nibiru por los sumerios, Marduk por los babilonios, y Olam por los hebreos.  Se conoce hoy como Planeta X, y su órbita lo haría el décimo del Sistema Solar (el doceavo  planeta según los sumerios, que incluian al Sol y a la Luna como tales).  Sitchin continuó desarrollando sus teorías en volúmenes posteriores,  incluyendo The Stairway to Heaven, The Lost Realms, Genesis Revisited, y el  más reciente Divine Encounters. En 1993, la compañía suiza Paradox Media Ltd. produjo un video  documental, "Are We Alone?" (Estamos Solos?), acerca del trabajo de Sitchin. (Fuente:  Norwegian Center for Cosmic Awareness).

[iii] La tierra de Canaán, actual Palestina, lugar escogido ex-profeso por sus estratégicas características geopolíticas, al ser una ruta obligada entre tres continentes: Asia, Africa y Europa.
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OBSERVACIÓN: Esta serie de artículos están basados o forman parte del libro escrito recientemente por el autor, denominado “Fenómalos – La Quinta Esencia”, publicado por Editorial Trafford (ISBN 1-4251-1232-3, por Trafford Publishing, Canada). Las imágenes y videos han sido tomadas directamente de la web, y sólo para efectos de ilustración del texto. De haber alguna de ellos con derechos de autor agradeceré comunicármelo para retirarlas de esta entrada.
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