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sábado, 31 de marzo de 2012

DIOS, LA CIENCIA Y LA FE




"La ciencia sin religión está coja, la religión sin ciencia está ciega."
(Albert Einstein)


En los próximos artículos comenzaremos a acercarnos progresivamente al aspecto histórico-religioso de toda esta revelación holística basada en mi libro Fenómalos - La Quinta Esencia, para lo que nos apoyaremos principalmente en las evidencias que arrojan los escritos judeo-cristianos compilados en la Biblia, que como mostré en un artículo anterior contienen oculto bajo su texto una sorprendente codificación matemática que habla por sí sola de su origen sobrenatural (ver entrada: "En el Día Internacional del Libro").

Por ello he creído conveniente hacer una recapitulación breve de lo que he expuesto anteriormente respecto de la necesidad de fusionar filosóficamente Ciencia y Religión, ante las muchas evidencias de que nuestro Universo estaría conformado por una codificación matemático-informática cuyo Autor se revela a sí mismo con la misma huella digital. Ya lo intuía el gran divulgador científico chileno Arturo Aldunate Phillips, Premio Nacional de Literatura año 1976, en su interesante y revelador libro "A Horcajadas en la Luz" (ensayos, 1969):
"Todos los grandes pensadores y los más eminentes científicos dan por sentadas las siguientes afirmaciones:
  • “La existencia de vida inteligente en el Universo, solamente en cálculos basados en premisas de carácter evolutivo”.
  • “La necesidad de una Quinta Esencia, ordenadora, sistematizadora, eterna e inmutable, inteligente, que produce que energía, materia, tiempo y espacio se comporten de manera ordenada, sometidos a leyes inmutables, conformando el Universo tal como lo conocemos, con la manifestación de la vida, con su cualidad antientrópica. Es decir, el Universo no está conformado sólo por los cuatro elementos básicos que son Espacio, Tiempo, Materia y Energía, sino que existe otro elemento básico que los contiene y les da las bases de comportamiento coherente y no caótico: Esto es, el Universo tiene una ‘huella digital matemática’ propia de su Autor”.
¿ES EL UNIVERSO UNA SIMULACIÓN INFORMÁTICA DE DISEÑO INTELIGENTE?

“Qué es real? ¿De qué modo definirías lo real? Si te refieres a lo que puedes sentir, a lo que puedes oler, a lo que puedes saborear y ver, lo real podrían ser señales eléctricas interpretadas por tu cerebro” (Morfeos a Neo, The Matrix).

Según John Barrow, profesor de Ciencias Matemáticas de la Universidad de Cambridge, las constantes naturales en el Universo, tales como la velocidad de la luz, la fuerza de atracción de la gravedad o el grosor de las capas de nuestra atmósfera, convierten a nuestro mundo en un lugar “seguro” para los organismos vivos y el desarrollo de la vida. Un pequeño cambio en estas constantes, aunque fuera insignificante, provocaría que el Universo, tal y como lo conocemos, desapareciera. La pregunta que se hace este matemático es la siguiente: ¿Son las constantes de la naturaleza fruto del azar, o, por el contrario, responden a un diseño inteligente? En el caso de que esta última posibilidad fuera cierta, nada impide que ese diseño formara parte de una simulación informática. "Civilizaciones sólo un poco más avanzadas que la nuestra tendrían la capacidad para simular universos en los que podrían surgir entidades autoconscientes y comunicarse entre ellas", asegura Barrow”.(Extractada del artículo ¿Vivimos en Matrix? de la revista Año Cero, Año XVI)).

Sir Martín Rees, profesor de Cosmología y Astrofísica de la Universidad de Cambridge, pronostica que, si el avance de la informática sigue evolucionando de la forma en la que lo ha hecho hasta ahora, dentro de pocos años será posible concebir ordenadores tan potentes que lograrán construir un universo completo, habitado incluso por entidades conscientes.

En sus propias palabras:

"Si esta tendencia continúa, entonces podemos imaginar ordenadores capaces de simular mundos quizás tan complicados como éste en el que creemos estar viviendo"... “La posibilidad de que seamos creaciones de algo supremo, o de una superinteligencia, empaña la frontera entre la física y la filosofía idealista, entre lo natural y lo sobrenatural, entre la relación de la mente con los multiversos y la posibilidad de que estemos viviendo en ‘Matrix’ más que en un mundo físico”. (Extractado del artículo ¿Vivimos en Matrix? de la revista Año Cero, Año XVI).

LA CIENCIA DE VANGUARDIA LE SIGUE LA PISTA A LA CODIFICACIÓN DE LA ENERGÍA

Como ya lo expusimos en la entrada ¿Existe Dios?, a partir del año 1926 los físicos teóricos dieron por sentada la existencia de un Campo que subyace en todos los demás campos conocidos a esa fecha (eléctrico, magnético, gravitatorio, de atracción nuclear, etc.). Lo denominaron Campo Punto Cero (CPC), debido a que, aún quitando toda la materia y la energía de un volumen determinado de espacio y sometiéndolo a la temperatura de cero absoluto (-273ºC), temperatura a la cual se supone que cesa todo movimiento, todavía se evidenciaba un hervidero de actividad sub-atómica que continuaba fluctuando en todas direcciones. Este campo constituía la energía presente en el estado más vacío del espacio al nivel energético más bajo posible, del que no se puede retirar más energía.

Conclusión, existía un campo subyacente a todos los demás, que abarcaba todo el espacio-tiempo y era omnipresente.

Lamentablemente fue descartado dado que, al estar en todas partes, se consideró que no agregaba ni quitaba nada a los cálculos, por lo que se “renormalizaron” las ecuaciones, eliminándolo.

No obstante, científicos visionarios y vanguardistas, algunos perplejos por los increíbles comportamientos de las partículas subatómicas a nivel cuántico, otros intentando explicar fenómenos extraños como la memoria del agua, la efectividad de la homeopatía, la telepatía, la energía vital de las plantas y animales, el funcionamiento del cerebro, la memoria racial, etc., llegaron a la sorprendente conclusión que la explicación a todo ello estaba precisamente en este Campo, que dada sus increíbles características lo conecta absolutamente todo por ondas que se extienden en el espacio y el tiempo, pero no en forma aleatoria sino que en base a una codificación coherente, a funciones de onda superpuestas que vibran en resonancia como los hologramas, es decir, que en cada punto de él se encuentra codificada toda la información que existe en la totalidad.

Mediante exhaustivos experimentos de laboratorio, se ha podido ir descubriendo y demostrando que dicho campo tiene codificadas las infinitas posibilidades de ocurrencia de cada acción dentro del Universo, coexistiendo todas en forma virtual (explicando la no-localización del electrón) hasta que la Conciencia de un ser vivo, racional o irracional, opta por una de ellas, con lo que se desmoronan los trenes de ondas de las demás posibilidades materializando las ondas que corresponden a la decisión tomada (cumpliéndose así el Principio de Incertidumbre de Heisemberg). A partir de ese instante dicha realidad espacio-temporal queda registrada como un suceso real mediante códigos de interferencia de ondas, pasando a formar parte de la Memoria del Campo y por ende del Sistema Universal.

Investigaciones realizadas también en el campo de la Biología están demostrando que las células del cerebro y de los tejidos en general tomarían de este mismo Campo la información conducente a su especialización, para formar los diversos órganos. La información casi instantánea que se produce entre las innumerables células de los organismos vivos, que hace imposible que sean los procesos químicos los responsables de ella, se haría mediante pulsos de luz codificados provenientes también de dicho Campo.

Albert Einstein demostró que la Materia es Energía. Steven Hawkings propuso que lo más pequeño de la Materia son "Cuerdas de Energía" unidimensionales con determinadas longitudes de onda, frecuencias de vibración y de oscilación, cuya codificación particular materializa los diferentes elementos y estados de la Materia que observamos, manifestando en su comportamiento leyes inmutables formuladas... ¿por quién?

La teoría más acertada del inicio del Universo es la del Big Bang o Gran Explosión a partir de un átomo o huevo primordial (más pequeño que un electrón). Astrofísicos actuales se maravillan que las leyes inmutables, de carácter netamente inteligente, que conforman el Universo ordenado que observamos, trasciendan al segundo cero de aquella explosión ... y de la extraña complicidad de esas leyes con la Vida que le permite auto-observarse e interactuar inteligentemente.

¿Qué significa todo esto? ¿Acaso la existencia de un Diseño previo, de una Programación Inteligente más atrás del tiempo cero? Estos sorprendentes y revolucionarios conceptos, y evidencias, nos permiten fundamentar con propiedad que todo lo que nos rodea sería producto de una codificación primordial de la Energía llevada a cabo por una Mente que actúa detrás del Telón:

El Sistema Universal está bañado de un Campo Subyacente de Energía, que conforma el medio a través del cual se imparten las órdenes de un Software Maestro, tal y como ocurre con los incipientes mundos de Realidad Virtual diseñados por los ingenieros informáticos. Las unidades dentro del sistema, animadas e inanimadas, no son independientes sino que están todas conectadas entre sí dentro de un "mar de luz coherente" que lleva en sí mismo la información codificada del Programador, formando parte ellas a su vez de dicho mar de luz, diferenciándose entre sí debido a campos de energía superpuestos vibrando a determinadas frecuencias (como si fueran “grumos” dentro del campo subyacente).

CIENCIA Y RELIGIÓN ¿DEBIERA HABER CONTROVERSIA?

En relación a la posibilidad que el Universo sea una especie de magna simulación informática, creación de una Suprema Mente Inteligente, como tienden a demostrarlo experiencias científicas de vanguardia en torno a los Campos Energéticos que lo conforman, muchos me preguntan: ¿Es posible probar la existencia de Dios a través de la Ciencia cuando ello es un asunto de Fe, una certeza espiritual? ¿invalida ello la Fe como proceso espiritual? ¿Es posible una real armonía entre Ciencia y Religión?

Sinceramente creo que se pueden aportar argumentos científicos, como lo hemos hecho a lo largo de los artículos de este blog, que demuestren con propiedad que detrás de las leyes naturales hay una Mente Diseñadora, Inteligente, que opera desde fuera del Universo Creado, tal como lo hace un programador de realidad virtual desde fuera de su sistema informático (ver Nota al final).

Si hubo un Creador, obviamente Él diseñó las leyes que se descubren a través de la Ciencia. Él es entonces el Autor de la verdadera Ciencia, de esas leyes inmutables que tienen la extraordinaria característica de ser atemporales y omnipresentes como Él (a diferencia de los sucesos que ocurren en el tiempo y en diferentes lugares del Universo, regidos por ellas).

En la medida que nos adentramos en las maravillas del Universo descubrimos la presencia de leyes inteligentes que equilibran los procesos entrópicos (2º Ley de la Termodinámica) con misteriosos e inexplicables pasos hacia la complejidad de la Vida y de los sistemas, que han llevado a los cosmólogos actuales a plantear y a defender el ya famoso Principio Antrópico (Stephen Hawkings) o el parecido pero más amplio Principio de Complejidad (Huber Reeves).

El "estrecho pasillo de la casualidad" (Carl Sagan) es demasiado estrecho para que el Universo que observamos sea casualidad y no "causalidad", lo que tiene a los científicos transitando casi por el sendero de la metafísica ... llevándolos casi a la certeza de que hay una Mente inteligente detrás del telón.

Ahora ello no invalida la Fe ni tiene por qué competir con ella. Es más, sólo podría tender a reforzarla, nunca a reemplazarla. Ya lo planteó el apóstol Pablo con su definición doctrinal y plenamente autorizada de la Fe: "es pues la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve". Obviamente ella se acrecentará si las investigaciones científicas logran con sus descubrimientos profundos apoyar la convicción de los que sin ver han creido debido a un proceso interno, espiritual.

La función inmediata de la Ciencia es distinta a la de la Religión, una en pos de los medios y la otra de los fines, pero ambas, al ser auténticas, deben estar motivadas por la misma convicción profunda en la existencia de un Orden Superior, en la Razón, la Lógica, la Matemática, la Belleza, la Elegancia, la Ética, y el Amor que evidencian las leyes físicas y morales que rigen el Universo, y los resultados contrarios y perniciosos que se manifiestan cuando se trasgreden aquéllas, ... que llevará a una a descubrir cómo funcionan las maravillas de la Creación y a la otra hacia su Autor. En ese sentido AMBAS son caminos válidos y complementarios para descubrir a Dios.


Si esta línea de investigación que fusiona ciencia y religión prosperase, tanto el mundo científico como el religioso dejarían de interpretar la realidad en la forma parcelada y dogmática con que lo han venido haciendo, se atreverían a verla como un todo integral y llegarían a describir en forma diáfana sus descubrimientos -que serían verdades y no fábulas- los cuales irían encajando naturalmente en el contexto.

Las investigaciones científicas de vanguardia nos deparan para el corto plazo impactantes conclusiones en este sentido, mientras tanto desde este blog continuaremos aportando argumentos válidos que contribuyan a preparar el camino hacia la plena comprensión de un nuevo modelo de realidad... a través de un paradigma filosófico que integra Ciencia verdadera con Religión profunda.

Por

Carlos Jiménez Fajardo



NOTA COMPLEMENTARIA:

¿UN UNIVERSO INFORMÁTICO?: Todas las evidencias en el estudio de la constitución ultima de la materia demuestran que consiste en campos de energía que interactúan entre sí y que llenan todo el Universo, campos que se comportan como lo hacen en base a información pura codificada inteligentemente, que evidencia leyes inmutables que no dependen del tiempo ni del espacio; es decir, atemporales y cuyo accionar se aplica a TODO el Universo.
En resumen, hay evidencias contundentes de que este Universo está diseñado como un sistema informática n-D, a la manera de nuestros de nuestros incipientes softwares de realidad virtual 3-D.

Claro que en relación a lo anterior, es natural que surjan desde nuestra perspectiva humana inevitables y legítimas interrogantes filosóficas, tales como: Si Dios creó el Universo, entonces ¿quién lo creó a Él? ¿y al Espacio-Tiempo donde Él se desenvuelve? ¿podría ser incluso que haya una escala jerárquica de creaciones de Universos que no se parezcan en nada al nuestro, en base a parámetros y leyes que ni siquiera imaginamos bajo las cuales existan tales programadores?.

Como señalo en la entrada, nosotros mismos estaremos en condiciones de crear complejos universos informáticos de realidad virtual, con archivos autoconscientes, dentro de 20 años o menos. Si así fuera, entonces más que preguntarse quien creó el "Universo" del programador ... porque de hecho tal realidad espacio-temporal debiera existir para que exista un Programador, cobra importancia el hecho de que sí es posible que un Universo sea creado por una inteligencia que está por sobre tal Universo. De ser esto cierto, la teoría del Big-Bang sería la que más se acerca al Encendido o puesta en marcha de dicho Sistema Universal ... como quien enciende el computador y echa a andar el programa.

LECTURAS RECOMENDADAS:

Entrada anterior de este blog: ¿Existe Dios?:
http://fenomaloslaquintaesencia.blogspot.com/2009/03/existe-dios.html
Dios y la Ciencia. Jean Guitton dialoga con los científicos:
http://www.unav.es/cryf/diosylaciencia.html
El Lenguaje de Dios, de Francis Collins, Editorial Temas de Hoy.
http://www.cienciayreligion.org/libros/libros1.html
Famosos Científicos que creyeron en Dios:
VIDEO COMPLEMENTARIOS:

1) Pensamientos de Albert Einstein sobre Ciencia y Religión:

2) ¿Somos reales? por Martin Rees:


OBSERVACIÓN: Esta serie de artículos están basados o forman parte del libro escrito recientemente por el autor, denominado “Fenómalos – La Quinta Esencia”, publicado por Editorial Trafford (ISBN 1-4251-1232-3, por Trafford Publishing, Canada). Las imágenes y videos han sido tomadas directamente de la web, y sólo para efectos de ilustración del texto. De haber alguna de ellos con derechos de autor agradeceré comunicármelo para retirarlas de esta entrada.

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sábado, 23 de mayo de 2009

¿EVOLUCIÓN DE LAS ESPECIES ... O PANSPERMIA DIRIGIDA? Parte II


Continuando con la segunda parte de este artículo, que como dijimos, contendrá argumentos de índole religiosos que permitan ampliar la explicación de los orígenes de la vida en la Tierra y de Eras tan marcadas en relación a sus respectivos ecosistemas, intentaremos -tomando como base la teoría de la panspermia dirigida y los argumentos creacionistas expuestos en la primera parte- dar a conocer sorprendentes argumentos aclaratorios inferidos directamente de la Biblia.


Ello, porque ya hemos presentado en un artículo anterior las investigaciones que demuestran la inspiración sobrenatural de este milenario libro, que nos facultan a tomarlo como base argumental en el plano religioso, y porque ya es tiempo que las interpretaciones religiosas hasta ahora difusas acerca de los orígenes sean de una vez por todas aclaradas a la luz de los mismos escritos judeo-cristianos, que bien interpretados deberían coincidir plenamente con los descubrimientos de la verdadera Ciencia.


Comencemos entonces considerando la siguiente posibilidad: que en un momento posterior a la destrucción de los dinosaurios, cuando la Tierra, producto del cataclismo provocado por el asteroide, “estaba desordenada y vacía” (Génesis cap.1 vers.2), otras entidades de elevada tecnología pudieran haber readaptado las condiciones geológicas de la Tierra para la formación de un nuevo ecosistema y una vez puesto en marcha 

haber creado un ser inteligente (macho y hembra) que perpetuaría en la tierra su cultura, su moral, sus principios y leyes, su civilización y su misión creadora: “...hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” dice la Biblia (Génesis cap.1 vers.26).


Es en este milenario libro donde encontramos el relato más extenso de este posible suceso, pero aquí -para que la interpretación sea racional y coherente y nos encaminemos hacia la debida explicación de la existencia de la Era anterior- debemos tener presente un importante detalle: La creación del Hombre tal como la narra la Biblia -y como bien lo han intuido algunos comentaristas- se referiría a los hechos desde el punto de vista del ser humano ya creado, en este caso de Moisés autor del libro del Génesis, quién al relatar este acontecimiento se coloca como el que observa los hechos desde la Tierra (sólo en este contexto podría tener además una explicación lógica y científica que la luz en la Tierra haya sido creada por Dios antes que el Sol, la Luna y las estrellas, los que aparecen recién al cuarto día, posterior incluso a la aparición de los vegetales que son creados el tercer día y que requieren de luz solar para el proceso de la fotosíntesis).


Para entender este planteamiento, es importante destacar que si bien en el primer versículo de este libro la Biblia dice: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”, después de esto señala algo sorprendente que estaría marcando el posible nexo entre ambas Eras: “La tierra estaba desordenada y vacía, las tinieblas estaban sobre la faz del abismo y el espíritu de Dios se movía sobre las aguas...” (Génesis cap.1 vers.1-2). Nótese que hay lugar en el texto bíblico para suponer que por un hecho posterior a la creación de los cielos y la tierra (quizás millones o miles de años más tarde) ésta última quedó “desordenada y vacía”, con características de abismo. Ahora bien, decimos posterior porque en el texto un acontecimiento sigue cronológicamente al otro y porque al menos desde el punto de vista teológico no es posible admitir que la Tierra recién creada por Dios haya podido quedar desordenada y vacía convertida en un caos geológico.



NOTA 1: Al respecto, es útil tener en cuenta una reflexión, que el autor de este artículo comparte en cierta forma: Damien Royce y Jason Zolot, autores de un panfleto titulado Did God Destroy the Dinosaurs? (¿Destruyó Dios a los Dinosaurios?), argumentaron que el mundo que ocuparon los grandes saurios fue, en efecto, el que existió antes de la creación bíblica: “un mundo de pesadilla, horrendo e infernal, empapado en la sangre de la violencia, la muerte y la destrucción, habitado por criaturas grotescas y monstruosas”.

Royce y Zolot apuntan que basta con visitar cualquier museo o parque de ciencias para comprobar su teoría de que "algo andaba mal" con el mundo de los dinosaurios y los reptiles alados y marinos. “Es como si no fuesen criaturas de este mundo”, escriben, “sino fenómenos de la Naturaleza, caricaturas monstruosas de otras creaciones y de la vida en sí... el resultado de un chiste obsceno practicado por un bromista perverso”.
Los dos autores de Did God Destroy the Dinosaurs? insisten en que la versión hebrea original del Libro de Génesis dice que “la tierra se encontraba en un estado caótico y confuso” antes de la creación divina, y puesto que Dios no puede ser autor del caos, dicho desorden fue causado por una fuerza ajena a la voluntad divina. El Génesis, según Royce y Zolot, no describe la creación del mundo, sino muy al contrario, su reparación. (Extractado de: CONTACTO, Boletín Mensual de Fenómenos Extraños, N°57, mayo 2003, Editado en internet por Jessica Vanesa Parmigiano y Carlos Alberto Lurchuk. http://dragoninvisible.com.ar/contacto FIN DE LA NOTA 1.


El argumento anterior se ve aún más reforzado por el hecho de que las palabras “desordenada y vacía” corresponden a las hebreas tohu y bohu, que pueden traducirse también como “caótica y en confusión”. Además la forma verbal “estaba” que las antecede es expresada en otros pasajes del Génesis (por ejemplo Génesis, cap.19 vers.26) como “se convirtió”, dejando entrever que antes no estuvo así. Por otro lado, el pasaje ”Las tinieblas estaban sobre la faz del abismo” también es posible traducirlo como: “Todo era un mar profundo cubierto de oscuridad” (como de hecho lo hacen algunas versiones bíblicas) y que el texto que sigue:

“... y el espíritu de Dios se movía sobre las aguas...” podría significar perfectamente: “... y un gran viento iba y venía sobre las aguas.”, esto debido a que la palabra hebrea ruáj traducida aquí por espíritu puede significar también viento, soplo o aliento, y que además la expresión “de Dios” es un término hebreo que puede expresar el superlativo, es decir algo así como un “gran viento”.


NOTA 2: Estos argumentos concuerdan además con una idea muy difundida entre los pueblos del antiguo Oriente: Que antes de la creación había sólo un caos de tinieblas que lo cubrían todo como aguas amenazantes. (Nota basada en los comentarios al margen de la versión bíblica Reina-Valera 1995, Edición de Estudio, de las Sociedades Bíblicas Unidas). FIN DE LA NOTA 2.

Por otro lado, la Biblia podría estar entregando una clave adicional para la correcta interpretación de estos pasajes, cuando en el libro del Apocalipsis, capítulo 20, vuelve a mencionar el estado de la Tierra como abismo cuando ésta queda destruida y desolada por mil años después de la segunda venida de Jesucristo.


Por lo tanto, los dos primeros versículos del Génesis podrían leerse perfectamente como sigue: “En el principio creó Dios el Universo incluyendo la Tierra. La Tierra original, producto de un juicio divino posterior, se convirtió en algo caótico y confuso, donde todo era un mar profundo cubierto de oscuridad y un gran viento iba y venía sobre las aguas.”


Esta interpretación coincidiría totalmente con el estado de la Tierra después de un cataclismo tan grande como el producido por el impacto del asteroide que postula la ciencia actual: oscuridad total, vientos huracanados, vacía de todo vestigio de vida, movimiento rotatorio alterado y por lo tanto aguas amenazantes cubriéndolo todo, etc.

Como se ve, la Biblia nos permite inferir perfectamente que los astros –y la Tierra también– existían ya mucho antes del proceso de creación que menciona Moisés, y que por lo tanto el relato de éste se refiere a un suceso posterior y desde el punto de vista del observador terrestre, en el que la luz primero y los astros después iban apareciendo en el firmamento a medida que Dios despejaba con su poder las tinieblas que envolvían la Tierra, separaba las aguas, descubría lo seco y ponía orden en el caos existente en los primeros días previos al acto creador de la raza humana y del ecosistema que la albergaría.


Por lo tanto el proceso creador relatado por Moisés perfectamente se podría estar circunscribiendo en primer lugar al acto de reordenar geológicamente el planeta luego del cataclismo y en segundo lugar al de formar un nuevo ecosistema que permitiera habitarlo por seres vivos formados o creados según sus altos designios:

Por lo tanto aquí aparecen las plantas, las actuales especies animales (algunas por cierto ya extinguidas) y el Hombre (no como una incipiente especie homínida sino total y perfectamente conformado, con toda una carga genética que le permitiría ir adaptándose posteriormente a las condiciones de su medio ambiente). Además para entidades extraterrestres en posesión de un poderío tecnológico tal que les permitiera llegar a la Tierra, transformarla, adaptarla y colonizarla, tal proceso pudo haber tomado –por qué no– los seis días de tarde y mañana que describe la Biblia.

Es posible también que el proceso creador narrado por Moisés haya sido relativamente reciente, puesto que esto no contradice la antigüedad de las rocas de la Tierra si consideramos que ésta pudo en realidad ser creada -según la Biblia- muchísimo tiempo antes. Tomando debidamente en cuenta las alteraciones que pudieran presentar los actuales métodos radiactivos de datación para la interpretación de restos arqueológicos, y que la Biblia podría encerrar todavía algunas claves para interpretar correctamente los periodos de tiempo en ella mencionados, podríamos estar hablando –por qué no- incluso de unos cuantos milenios antes de la era cristiana.


NOTA 3: En realidad, si se sigue literalmente la cronología de los descendientes de Adán a través de su tercer hijo Set, hasta Noé antes del Diluvio (Génesis, cap.5), después la descendencia de Noé a través de su hijo Sem hasta Abram (Génesis, cap.11, vers.10-23), luego la huella del linaje de Abram (Génesis, cap.12) y de ahí en adelante a través del Antiguo Testamento la cronología de la descendencia de éste hasta llegar a Jesucristo, más las consideraciones históricas respecto de los calendarios hebreo, romano, Juliano y el Gregoriano actualmente en uso, podríamos llegar a conclusiones semejantes

a la del arzobispo irlandés James Ussher (1581-1656), quien después de un largo y acucioso estudio bíblico llegó en 1650 a la conclusión de que el mundo actual fue creado el domingo 23 de octubre del año 4004 a.C., y que el Diluvio ocurrió el año 2349 a.C. De acuerdo con su interpretación, la historia humana tendría a la fecha aproximadamente 6.000 años.

Sin querer parecer fundamentalistas, no deja de ser interesante considerar –al menos en su aspecto simbólico y dentro de la fenomenología de carácter anómalo que hemos estado tratando en este blog-, las conclusiones de Ussher si se tienen en cuenta algunas profecías bíblicas que hablan de un milenio de paz posterior a la segunda venida de Jesucristo a la Tierra (Ver Apocalipsis, cap.20). ¿No tendrán alguna relación los siete días de la semana de la Creación, cuyo séptimo día fue consagrado al descanso, con posibles siete milenios de trabajosa historia humana cuyo séptimo milenio significaría el ansiado descanso de la Humanidad, sobre todo si consideramos el pasaje bíblico que -directamente en relación con tiempo del fin- dice a través del apóstol Pedro: “Pero, amados, no ignoréis que, para el Señor, un día es como mil años y mil años como un día.” (2°Pedro, cap.3, vers.8)? ¿Es que podríamos estar a las puertas del comienzo del séptimo y último milenio de la actual historia humana? FIN DE LA NOTA 3.

Hasta aquí habría una explicación coherente desde un punto de vista creacionista, y no necesariamente fundamentalista, a los orígenes de la vida y a la existencia de estas dos grandes Eras, quedando aún por explicar en un contexto religioso-especulativo el por qué la Biblia -que hemos utilizado como base de argumentación para estos razonamientos- no describa en absoluto la era de los dinosaurios, salvo en que fue interrumpida por un posible juicio divino. Si no fue una creación de Dios, o por lo menos de los extraterrestres llegados posteriormente a poner orden en el caos geológico que revela el Génesis, ¿de quién fue entonces y por qué no quedó registrada como la otra?

Para poder intentar una explicación plausible, es necesario sacar a luz dos hechos claves que la misma Biblia menciona desde el principio: la existencia de una fuerza contraria que enturbia los propósitos del nuevo proceso de colonización de la Tierra, y la puesta en marcha de un plan de contingencia diseñado para superar tal eventualidad.


En efecto, según los relatos bíblicos, en el principio del nuevo orden y a pesar del constante monitoreo de los nuevos colonizadores, ésta fuerza habría desviado mediante el engaño la conciencia de los seres creados que habitaban el mítico "Jardín del Edén" (posible lugar geográfico experimental a partir del cual a medida que se reprodujera la raza creada, debía ser a su vez colonizado el resto del planeta adaptándolo para la forma de vida dominante), los que fueron expulsados de allí directamente hacia la tierra salvaje, readaptada ahora con condiciones más duras que las iniciales a objeto de hacerles más trabajoso y provechoso un proceso de rehabilitación y de rescate que habría sido previamente diseñado por tales entidades.


Es interesante destacar además que estos seres humanos habrían sido inicialmente inmortales (tenían directo acceso al árbol de la vida, según el Génesis) y que producto de su caída en rebelión pierden este privilegio (posiblemente mediante una intervención a nivel genético de su proceso de renovación celular) y deben aceptar a partir de entonces la muerte como un nuevo orden que se instaura en el planeta, por lo que el éxito de tal proceso de rehabilitación y rescate implicaría por lo tanto llegar a restaurar en el futuro esa original condición.

Por otra parte, la fuerza contraria como lo evidencian los textos bíblicos es extraterrestre, de carácter netamente inteligente y se encontraba presente en la Tierra cuando fue creada la raza humana, y lo más importante, ya estaba en estado de rebelión contra la Autoridad Universal. ¿Tenía esta fuerza alguna relación con el mundo de la Era de los Dinosaurios? Tenemos las evidencias necesarias para creer que sí y que precisamente ahí radica el secreto para encontrar una respuesta coherente y fundamentada a la contradictoria presencia de los fósiles de dinosaurios. ¿Qué era esta fuerza contraria y quiénes la conformaban? ¿De dónde provenía? ¿Cuál era su propósito?

Las respuestas a esas interrogantes serán la materia de nuestro próximo artículo.


Por: Carlos Jiménez Fajardo

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APÉNDICE: Fraudes Famosos en la Historia de la Paleontología.

En este frenético y tal vez desesperado afán por demostrar la validez de la Teoría de la Evolución, en el que no ha estado ajeno un desmedido afán de reconocimiento e incluso de lucro ilícito, se han hecho importantes falsificaciones de fósiles, las que se tuvieron por ciertas por el mundo científico y por lo tanto fueron ampliamente divulgadas como tales en los círculos académicos y en los textos de estudio oficiales, hasta que se descubrió el fraude. Como ejemplo de ello tenemos los siguientes casos:


1) “El Hombre de Piltdown”, un cráneo presentado a la comunidad científica en 1912, aclamado por décadas como la comprobación de la teoría evolucionista de Charles Darwin. 

En 1953 un examen más acucioso demostró que el famoso eslabón perdido entre el hombre el mono era el montaje de un cráneo humano envejecido y la mandíbula de un orangután.


2) El descubierto por el Museo Nacional de Gales en diciembre del año 2000: Durante 116 años se exhibió ahí un fósil de ictiosaurio, pero sospechosamente, la milenaria pieza fue perdiendo su cubierta hasta revelar una penosa estructura de varios huesos, yeso y pintura. La institución decidió mantenerlo en exhibición, pero como monumento a los engaños científicos.


3) Los supuestos restos fósiles encontrados en la provincia china de Liaoning del Arqueoraptor, supuesto dinosaurio alado que habría existido hace unos 120 millones de años, y que en un artículo de portada publicado en noviembre de 1999 por la prestigiosa revista National Geographic, que lo calificó como un descubrimiento trascendental para entender la evolución de las especies, los científicos Xing Zsu del Instituto de Paleontología de Beijing y Philip Currie, del Museo de Paleontología de Alberta, Canadá, señalaron que su importancia fundamental era nada menos que ser “el eslabón perdido entre los dinosaurios y las aves”.

Apoyados por numerosos colegas, estos expertos afirmaron incluso que el descubrimiento llevaría a replantear algunas teorías sobre la evolución de los dinosaurios, ya que era posible que el mismo Tiranosaurio Rex tuviera plumaje. El fraude fue denunciado por la revista Nature en su edición de marzo del año 2001. Un equipo del Laboratorio de Paleontología de la Universidad de Texas sometió al supuesto fósil a una tomografía computacional de rayos X de alta resolución, que reveló que estaba montado con 88 piezas de al menos dos especies. “Posiblemente una era un primitivo pájaro no volador y la otra un dromaeosaurio (veloz dinosaurio carnívoro)”, señaló Timothy Rowe, paleontólogo a cargo del estudio que reveló el fraude, el cual informó “fue realizado por sujetos entrenados en paleontología y habría científicos chinos de alto nivel involucrados”. (Información extractada de un artículo del Diario La Tercera, Chile, del 15 de abril de 2001).



Por último, y para ilustrar otra característica de las difusiones paleontológicas de los científicos evolucionistas, tenemos el fósil estrella del darwinismo: Lucy la “mujer mono”, romántico personaje paleontológico femenino "creado" por los científicos a partir de unos pocos restos de huesos fósiles hallados en Africa y que no alcanzaban a conformar un esqueleto completo, ya que no estaban ni la mano, el pie o una parte importante del cráneo como para saber a ciencia cierta cómo "Lucy-a". En su oportunidad la calificaron altisonantemente como "el eslabón perdido", el primer homínido, o como "Eva" por los más audaces. Como bien dijo en 1977, Steven J. Gould, científico evolucionista de Harvard: “Los árboles evolutivos que adornan nuestros textos tienen data únicamente en las copas y nodos, el resto se infiere, no tiene evidencia fósil”, ... y aquél descubrimiento no fue la excepción. La mayoría de los rasgos fisonómicos de estos "eslabones" no pasan de ser un gran porcentaje de fecunda imaginación "científica" que nos quiere hacer ver lo que ella "cree" ver.



En este contexto, es aconsejable ser muy cautelosos al tomar en cuenta la reciente noticia expuesta por los medios de comunicación de todo el mundo, respecto de lo que han denominado entusiastamente como “el eslabón perdido entre los primates y el Hombre”. Me refiero al fósil Darwinius masillae, popularmente conocido cono Ida.

“Ida se observó por primera vez por la comunidad científica gracias al paleontólogo de vertebrados, el Dr. Jørn Hurum, quien asistió a un encuentro en Hamburgo, Alemania, como representante de la Universidad de Oslo con motivo de la Feria de minerales y fósiles en el año 2006. Un distribuidor de los presentes le ofreció el fósil por un millón de dólares. Éste se había descubierto veintitrés años antes por un aficionado de fósiles, pero lo mantuvo oculto al mundo en una colección privada. Hurum adquirió la muestra para su museo, lo que le permitió ser visto y analizado científicamente por primera vez.
Desde su redescubrimiento fue estudiado en secreto durante dos años por un equipo de científicos. Hurum estuvo acompañado por expertos en evolución de primates, el profesor Philip Gingerich de la Universidad de Michigan, el Dr. Jens, junto con los paleontólogos Franzen y el Dr. Jörg Habersetzer del Museo Senckenberg.
No fue hasta el 19 de mayo de 2009 que se reveló por primera al mundo la existencia de este fósil.
El documento sobre el fósil fue acompañado por un documental (Descubrimiento de Nuestro Primeros Antepasados), presentado por Atlantic Productions, para ser transmitido en el canal History Channel (EE.UU.) y la BBC (Reino Unido).
Expertos independientes han expresado preocupación por la publicidad, ya que se podría estar exagerando la importancia de este hallazgo. Jørn Hurum, sin embargo, durante una ceremonia de apertura en el Museo Americano de Historia Natural, dijo que 'Esta muestra es como encontrar el Arca Perdida de los arqueólogos' y 'Es el equivalente científico del Santo Grial'".
(Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Darwinius_masillae#Descubrimiento)

Si bien esta vez se trata de un esqueleto fósil casi completo, tan exagerada ha sido la publicidad que se ha estado dando a este hallazgo por la prensa y los mismos científicos que lo estudiaron, que incluso partidarios de la teoría evolucionista los han cuestionado seriamente por intentar darle una importancia más allá que la que probablemente tiene. Como ejemplo citamos:

“Casi al mismo tiempo que el trabajo científico se preparaba la ceremonia, el documental, el sitio web interactivo, un libro, y una campaña publicitaria propia de una estrella del pop. Ésa era la idea: como ha dicho J. H. Hurum, científico coautor del trabajo sobre el Darwinius, ‘Todas las bandas de música pop lo hacen. Los atletas lo hacen. Tenemos que empezar a pensar de esa forma en la ciencia’.
Según parece, ‘pensar de esa forma en la ciencia’ justifica hacer exageraciones ridículas sobre la importancia del fósil: ’la octava maravilla del mundo’, ‘revolucionará nuestra comprensión de la evolución humana’, ’esto cambia todo’, ’es un asteroide cayendo a la Tierra’. ’Piedra Rosetta de la evolución de los primates’.

Según parece, justifica pedir al reputado David Attenborough que narre el documental diciendo bobadas como ‘esta pequeña criatura nos va a mostrar nuestra conexión con el resto de los mamíferos; con las vacas y las ovejas, con los elefantes y los osos hormigueros’,

o ’El eslabón que hasta ahora decían que faltaba, ya no falta’.

Es la estrategia perfecta para que los lectores y televidentes desconfíen de toda esta parafernalia y sospechen que se les está queriendo vender una moto. Es maravilloso para que los anticientíficos nos sigan acusando de manipular y engañar a la gente con los fósiles. Es ideal para que las personas interesadas en las noticias científicas piensen que se les está tomando por imbéciles.” (Fuente: “Darwinius o cómo enmerdar un hallazgo paleontológico” del sitio: http://paleofreak.blogalia.com/historias/63141)

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OBSERVACIÓN: Esta serie de artículos están basados o forman parte del libro escrito recientemente por el autor, denominado “Fenómalos – La Quinta Esencia”, publicado por Editorial Trafford (ISBN 1-4251-1232-3, por Trafford Publishing, Canada). Las imágenes y videos han sido tomadas directamente de la web, y sólo para efectos de ilustración del texto. De haber alguna de ellos con derechos de autor agradeceré comunicármelo para retirarlas de esta entrada.

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martes, 28 de abril de 2009

¿EVOLUCIÓN DE LAS ESPECIES ... O PANSPERMIA DIRIGIDA? Parte I


"La Evolución no es siquiera una teoría, sino una hipótesis, lo cual, en el método científico está un paso por debajo para convertirse en una teoría". (Carl Baugh, Ph. D. The Dinosaur Dilemma, 1994. Texas, USA)


La Teoría de la Evolución de Darwin no tan sólo revolucionó a la Biología y a la Antropología, sino que cambió los paradigmas religiosos, filosóficos y sociológicos de toda la sociedad contemporánea... Sin embargo, más de 100 años de investigación y de registros fósiles no han podido dar con el "eslabón perdido" ni con una prueba contundente que transforme en un hecho científico lo que hasta ahora es sólo una especulación teórica. Ello ha motivado incluso la aparición de una nueva teoría evolucionista llamada "Teoría del Equilibrio Puntuado" (los organismos mantienen su estructura en el tiempo, pero de vez en cuando ocurren "saltos evolutivos", mutaciones, provocadas por influencia de agentes externos como por ej. los rayos cósmicos...).

¿Tienen razón, o son los últimos intentos de los naturalistas de explicar lo inexplicable, antes de reconocer que la Vida en la Tierra pudo haber tenido un origen externo e inteligente? ¿Es posible aportar pruebas científicas y religiosas coherentes en pos de una Creación de origen extraterrestre que motive a repensar sus postulados tanto a la Ciencia como a la Religión oficiales?

Los invito una vez más a seguir al conejo blanco hacia el País de las Maravillas...

“Hemos llegado a una situación en la que algunos han aceptado una teoría como un hecho, y donde la posible evidencia contraria es desechada. Esta condición, naturalmente, describe a la mitología, no a la ciencia.”
Robert Shapiro

Existen innegables documentos escritos provenientes de la Antigüedad así como evidencias geológicas y arqueológicas cada vez más numerosas e impactantes, que testimonian que habrían existido otras formas de vida preponderantes y posiblemente otras civilizaciones, desaparecidas súbitamente producto de grandes cataclismos geológicos que cambiaron la faz de la Tierra, muchísimo antes de lo que reconoce la Ciencia Oficial. En este contexto, es válido hoy cuestionar las teorías vigentes respecto de cuál fue efectivamente la causa de la aparición de la Vida en nuestro planeta y su posterior desarrollo, y plantear una hipótesis que otorgue una explicación más coherente a la que nos han entregado hasta ahora.


Debemos partir primero por remecer lo que sabemos oficialmente respecto de los orígenes de la vida en la Tierra, pues tal vez no sea tal como nos lo ha enseñado hasta ahora la Ciencia Escolástica y la explicación vaya por otro lado, como ya lo han vislumbrado en parte connotados científicos. Muchos sostienen actualmente que la vida llegó a la Tierra proveniente del espacio exterior.



Tenemos por ejemplo la tesis propuesta a fines de la década de 1970 por los astrofísicos británicos Sir Fred Hoyle y Chandra Wickramasinghe, quienes postulaban que la vida fue traída por un cometa hace 4.000 millones de años en forma de virus y bacterias. Otros decididamente hablan de una colonización hecha por extraterrestres venidos en una nave espacial en tiempos remotos, como el Premio Nobel de Química año 1952, Francis Crick, quién planteó en conjunto con el bioquímico Leslie Orgel la interesante hipótesis de la Panspermia Dirigida.

En palabras de Crick: "Parece improbable que los organismos vivos extraterrestres pudieran haber alcanzado la Tierra ya sea como esporas conducidas por la presión de la radiación de otra estrella o como organismos vivos incrustados en un meteorito. Como alternativa, hemos considerado la Panspermia Dirigida, la teoría de que los organismos fueron deliberadamente transmitidos a la Tierra por seres inteligentes de otro planeta. Creemos que es posible que la vida alcanzó la Tierra de esta manera, pero que la evidencia científica es inadecuada actualmente como para decir algo acerca de esa probabilidad."

Si se tienen evidencias serias para esta última suposición, y creemos que debe ser así, pues de lo contrario investigadores de su talla no habrían arriesgado su prestigio ante la comunidad científica mundial, es posible entonces plantear como una posibilidad cierta que en un tiempo remoto este planeta haya sido descubierto y colonizado por una civilización muy avanzada, que con su gran tecnología lo habría adaptado sabiamente para sembrar la Vida que traía, y luego lo habría puesto en marcha con todo un ecosistema funcionando, diseñado ad-hoc para ello.

Lo anterior no es una afirmación utópica, pues en palabras del mismo Crick: "una buena manera de ver la panspermia dirigida es pensar que nosotros mismos estaremos sembrando vida en otros planetas en mil o dos mil años más".

En efecto, podemos mencionar que el renombrado astrofísico Carl Sagan propuso hacer habitable el planeta Venus dejando caer sobre su tórrida atmósfera una cierta cantidad de algas, las Cyano Phiceae o algas azuladas, las cuales son aptas para resistir las altas temperaturas del planeta. Se reproducen a una velocidad fantástica y en grandes cantidades, generando, además, oxígeno en cantidades considerables, lo que permitiría enriquecer su atmósfera y enfriar su superficie de modo que tormenta y lluvia harían fructificar su suelo. En este sentido, es interesante observar lo mencionado por Von Daniken en su libro "El Oro de Los Dioses", que en Transvaal, Sudáfrica, se han descubierto en rocas de sedimentación muy antiguas restos de seres vivientes semejantes a nuestras actuales algas azuladas.

Suponiendo que así hubiera sido, quedaría aún la dificultad de explicar por qué se distinguen claramente dos grandes Eras, las que debido a los últimos descubrimientos geológicos -que indicarían como terminó la primera- no podrían tener una relación de continuidad lógica, debiendo necesariamente ser excluyentes la una de la otra, a pesar de las muchas explicaciones de carácter científico y/o dogmático que se puedan dar: Nos referimos a la era de los Dinosaurios y la era de los Mamíferos, incluyendo en esta última a la raza humana.


El conocimiento de la primera era se ha adquirido a partir de los fósiles encontrados en diversas partes del mundo , aunque su actual sistematización se basa en los supuestos derivados de una difundida teoría que ha condicionado completamente su interpretación (sobre todo respecto de los gigantescos periodos de tiempo que se les asigna a cada una de sus etapas para que tal suceso pudiera ser plausible): Nos referimos a la Teoría de la Evolución de las Especies.
Antes de seguir adelante nos detendremos un poco en ella, ya que para comprender lo que sigue se considera fundamental aclarar primero algunos conceptos respecto de esta teoría que nos permitan enfocar este tema desde una perspectiva adecuada.


No obstante haber tenido un constante proceso de desarrollo por más de un siglo y que se la difunda masivamente a través de los medios de comunicación y textos de estudio como una verdad demostrada, es preciso mencionar que frente a las evidencias actuales esta teoría presenta tan grandes inconsistencias que perfectamente puede ser cuestionada, incluso con argumentos científicos. Lo primero, porque está basada en premisas aún no demostradas sino sólo ingeniosamente apoyadas en nebulosas evidencias físicas y explicaciones de carácter dogmático,

las que para ser medianamente creíbles requieren necesariamente periodos inmensos de tiempo medidos en cientos de millones de años, en los cuales según sus partidarios, la manifestación de la vida por azar “en el caldo de los mares arcaicos”, así como las necesarias mutaciones que permitieran su evolución, pudieran haber llegado a ser estadísticamente posibles. Lo segundo, porque confunde la adaptación al medio, que incluye a la selección natural y con ello la aparición de características nuevas trasmitidas por herencia a los descendientes, con evolución, cuando también es posible que dichas características hubieran estado todas incluidas en el código genético de los organismos arquetipos y se manifestasen en las generaciones siguientes dependiendo del medio en el que se desenvuelven y el tiempo de permanencia en él.


Son cada vez más numerosos los científicos –muchos de ellos partidarios de la evolución– que están encontrando importantes debilidades a esta teoría, principalmente debido a las lagunas que existen tanto en el registro fósil como en las actuales especies, que impiden demostrar una transición gradual de un organismo a otro como lo postulaba la teoría darwiniana.


En efecto, más de ciento veinte años de descubrimientos de innumerables restos fósiles no han podido encontrar ninguna prueba concreta que demuestre que un tipo o género de vida se convierte en otro tipo. Más bien sólo han contribuido a acrecentar la duda de una transición gradual en el surgimiento de nuevas especies, ya que este registro revela más bien un patrón de saltos evolutivos. Esto ha llevado a que algunos evolucionistas postulen que el proceso tiene que haber sucedido como producto de cambios súbitos y drásticos en los genes, denominando a este nuevo concepto “procedimiento de equilibrio puntuado”.

Esta nueva teoría, propuesta por Niles Eldredge y Stephen Jay Gould en 1972, que se contrapone a la anterior, postula que los organismos mantienen su equilibrio pero que de vez en cuando ocurre una “puntuación”, es decir, un salto grande que permite la evolución de un organismo a otro. Incluso algunos científicos están proponiendo cambios evolutivos aún muchos más rápidos, considerando muy en serio ideas que antes se popularizaban sólo en la ficción, como es el caso de la vida originada en el espacio exterior y traída por los cometas o el caso de la “panspermia dirigida” de Francis Crick y Leslie Orgel.


Por otra parte y ante el divorcio que la teoría evolucionista produjo con su permanente campaña, entre la ciencia y la religión oficiales, y dado que con su creciente prestigio estaba haciendo quedar dasfasada culturalmente a la Iglesia y a la cristiandad en general ante la opinión pública mundial, es necesario mencionar el esfuerzo hecho por el famoso sacerdote jesuita, antropólogo y filósofo francés Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955)

, quién intentó conciliar ambas posiciones con un arriesgado planteamiento, que colocó a la Iglesia en una “posición de modernidad” al no contradecirse con la Ciencia, por lo que fue muy bienvenido: Que la evolución de la materia inanimada hacia el orden antientrópico y por ende a la vida organizada, es dirigida por el Creador, eliminando por una parte el azar y justificando por otra los inmensos periodos de tiempo necesarios (“millones de años”) para el proceso evolutivo.

Este planteamiento, que forma la base de la actual interpretación cristiano-católica de la Creación y a la que han adherido incluso pensadores de la talla de Jean Guitton, aunque parezca conciliador y coherente y que pudiera haber significado el definitivo nexo entre Ciencia y Religión respecto a la aparición de la Vida en nuestro planeta, representa a juicio del autor de este artículo el triste apresuramiento de una religión que ha puesto en duda la fuente de su fe para armonizarla con los “hallazgos” de una dudosa teoría. Teilhard de Chardin podría estar a la postre tan científica y religiosamente errado, que la Iglesia estaría obligada a revisar seriamente sus conceptos religiosos y replantearse públicamente .


Lo anterior, porque las conclusiones a que están llegando incluso los mismos científicos materialistas, es que la única razón que los lleva a seguir manteniendo actualmente su fe en la evolución, es que aceptar que hubo creación significaría demoler todos los fundamentos naturalistas, ya no tan sólo de la Biología o de la Antropología, sino de toda nuestra orgullosa civilización moderna y reconocer que hubo un Creador, con todas sus implicancias. La Iglesia que siempre defendió esto último se apresuró en adaptarse a una pseudo-ciencia que en la actualidad se ha transformado en algo así como una obstinada doctrina filosófico-materialista, en vez de esperar con fe y convicción que la verdadera Ciencia corroborara lo planteado por la Biblia.


Por lo tanto si queremos abrir nuestra mente a explicaciones alternativas más coherentes con los últimos descubrimientos (ver artículos anteriores), con el contexto del mundo que nos rodea, y con el tema que estamos tratando en este artículo, estamos en nuestro derecho y es perfectamente posible sin dejar de ser serios y racionales, ponerse en otro plano y tratar de explicar la existencia de estas dos grandes eras a partir de los fundamentos de otra teoría, de carácter opuesto a la primera, que está apoyada en evidencias al menos tan plausibles como las de la anterior: la Teoría Creacionista . Podemos hacerlo con propiedad, ya que en ambos casos sólo se trata de especulación no apoyada en pruebas concluyentes y definitivas, aunque con la primera la comunidad científica se haya dado un gran trabajo para respaldarla, sin lograrlo hasta la fecha como lo hubiera deseado.

Tomando entonces como base los conceptos de la teoría creacionista, así como lo postulado por Crick y Orgel en cuanto a que la vida pudo ser traída del espacio exterior por seres inteligentes, es posible -por qué no- que ambas eras hayan sido entonces el producto de una manipulación genética de la vida y de una adaptación de las condiciones geológicas de la Tierra para su desarrollo, por parte de entidades inteligentes tecnológicamente muy avanzadas, pero en tiempos siderales diferentes, aunque obviamente con un propósito bien definido que justificara el tremendo despliegue tecnológico y económico llevado a cabo en tales expediciones.

Con esta hipótesis demos paso entonces a una posible y lógica explicación alternativa a la existencia de las dos eras mencionadas:



La era de los Dinosaurios corresponde a un ecosistema totalmente diferente, en el que ellos fueron la especie dominante en toda la Tierra. Incluso la disposición de los continentes tiene que haber sido muy distinta a la actual, posiblemente conformando el supercontinente que la moderna Geología ha denominado Pangea, pues las evidencias reunidas sugieren que debieron haber estado conectados entre sí: Por ejemplo, en la Antártida –aparte de grandes yacimientos de carbón y restos fósiles de vegetación tropical- se encontró el fósil de un reptil denominado Lystrosaurus, que se sabía había vivido también en Africa, la India y China. También en Africa del Sur y en Brasil se hallaron restos fósiles del reptil Mesosaurus y tanto en Sudamérica, Africa, India y Australia se encontraron fósiles de un extinguido helecho llamado Glossopteris.


Incluso -corroborado por lo anterior- el clima necesario para la existencia de los dinosaurios tuvo que haber sido muy diferente al actual. Debió haber sido compatible con esas formas de vida, favoreciendo su supremacía y el notorio gigantismo de muchas de sus especies. La cadena alimenticia de entonces debió haber estado compuesta mayoritariamente por dinosaurios y otras especies de reptiles, y no por mamíferos.


Pero, ¿Por qué no podrían haber existido contemporáneamente dinosaurios y mamíferos, con los primeros como especie dominante como lo plantean los científicos evolucionistas? A lo mejor pudiera haber sido posible -con los mamíferos relegados a un pequeño número- si hubieran existido realmente en la misma época, pero a continuación expondremos las razones que nos llevan a creer que no fue así, que en realidad vivieron en épocas excluyentes.


Por alguna causa desconocida, la primera era terminó abrupta y definitivamente. La ciencia y la religión han tratado de explicarlo de varias formas: suicidio colectivo, variaciones del clima y/o del nivel de los océanos, manchas solares, actividad volcánica, aparición de mamíferos pequeños (como el Murganucodón) que habrían devorado los huevos de la especie dominante, aparición de plantas nuevas que los envenenaron, deriva de los continentes, falta de espacio en el Arca de Noé, voluntad divina, etc.

Actualmente, el argumento más serio y fundamentado es que los dinosaurios se extinguieron a causa de un cambio climático repentino que afectó a todo el planeta, conocido como suceso K/T (llamado así puesto que habría marcado el límite entre los periodos Cretáceo y Terciario), ocurrido hace “65 millones de años”: un cataclismo global producido por un cuerpo celeste que habría colisionado con la Tierra.


En efecto, la teoría más aceptada y coherente postula que un asteroide de entre 10 y 18 km de diámetro habría chocado con nuestro planeta a una velocidad del orden de los 10 km/seg, liberando una energía de unos 100 millones de megatones, equivalente a 10.000 veces la de todo el arsenal nuclear almacenado por las grandes potencias, la que aparte de los grandes incendios, terremotos y tsunamis producidos en las áreas más cercanas al impacto, habría levantado una gigantesca nube de polvo y hollín (cuyo volumen se calcula en 200.000 km³) que cubrió todo el planeta, produciendo una oscuridad que habría durado como mínimo cuatro años y posiblemente entre los cien y los mil años. Esto habría ocasionado la interrupción de la fotosíntesis, un brusco y permanente descenso de la temperatura global y por consiguiente la total interrupción de la cadena trófica marina y terrestre, lo que provocó la muerte por inanición y congelamiento de todo vestigio de vida aérea, terrestre y marina, vegetal y animal (aunque es probable que en algún ecosistema particular más protegido de los efectos del impacto, pudiera haber sobrevivido algún tipo de fauna marina prehistórica).


NOTA: En la sección "Comentarios" al pie de este artículo en el Blog, publico mayores argumentos a favor de la teoría del Suceso K/T.


El autor plantea además la siguiente teoría adicional: Suponiendo de acuerdo a las últimas evidencias, que el impacto del asteroide ocurrió entre lo que hoy es el Golfo de México y la Península de Yucatán, éste habría provocado tal convulsión en la corteza del planeta y en su capa inferior, el manto, que –sumando el peso del repentino y catastrófico desplazamiento de las aguas por la onda de choque y por la súbita alteración del eje terrestre- la onda sísmica expansiva habría desmembrado el antiguo supercontinente Pangea y sus diferentes partes se habrían desplazado en un corto periodo de tiempo a una posición similar a la que actualmente ocupan (que de seguro continuó variando por sucesos geológicos posteriores, como los que se mencionarán en artículos siguientes), lo que explicaría la presencia de fósiles de dinosaurios, muchos de la misma especie, en todos los continentes incluyendo la Antártida. De hecho así lo sugiere la posición de los actuales continentes partiendo de su original disposición cuando se encontraban unidos conformando Pangea, tomando como centro del impacto la zona de Yucatán y las posibles direcciones de su trayectoria.


Sin embargo, la teoría del suceso K/T no ha convencido a toda la comunidad científica, la cual -atrapada tal vez por sus propias y arraigadas teorías evolucionistas, que les impiden aceptar que absolutamente toda la vida en la Tierra pudiera haberse extinguido,

ya que 65 millones de años no serían suficientes para una nueva evolución al nivel actual- argumenta que aún habría que explicar por qué los efectos del impacto afectaron solamente a los dinosaurios y muchos otros grupos de reptiles (incluyendo a los plesosaurios marinos y los pterosaurios voladores) y no a los mamíferos.


En su contexto evolucionista tienen toda la razón: ¿Cómo es posible que un cataclismo de proporción planetaria de esas características no haya afectado también a los otros grupos de reptiles, mamíferos y aves que pueblan actualmente la tierra?

Incluso la religión cristiana en su permanente intento de conciliarse con la ciencia oficial no encuentra una explicación plausible a ello: Desde luego que tal cataclismo no pudo ser el diluvio universal, por las mismas razones anteriores y porque contra-argumentar que no había espacio para ellos en el Arca de Noé o que eran muy salvajes para introducirlos en ella es un razonamiento carente de lógica (ello pudiera haber ocurrido tal vez con los feroces depredadores, pero también había dinosaurios de todos los tamaños, muchos de ellos de carácter inofensivo, que hoy obviamente no pertenecen a la cadena trófica). Para qué mencionar en detalle los dogmáticos argumentos que plantean algunas denominaciones protestantes, como por ejemplo que los fósiles de dinosaurios “fueron enterrados por Satanás” para confundir a la especie humana respecto a la historia de la Creación, o que “fueron puestos deliberadamente por Dios para poner a prueba a la Humanidad”.


Es obvio que la explicación hay que buscarla por otro lado: O negamos la validez de la hipótesis del asteroide sólo porque no calza con nuestras teorías o creencias, a pesar de las muchas y contundentes evidencias actuales, o bien aceptamos con mente abierta que es la científica y religiosamente más acertada y que la era de los dinosaurios extinguida por tal impacto corresponde a un mundo anterior diferente y totalmente excluyente del actual, del cual -salvo quizás contadas excepciones- no pudieron quedar vestigios vivos de vida animal ni vegetal.



Suponiendo entonces que es posible explicar la vida en la Tierra a partir de una creación externa inteligente y que la era de los dinosaurios acabó súbitamente por la colisión del planeta con un gran asteroide, se nos plantea todavía otra gran incógnita: la fosilización de aquellos restos en un periodo de tiempo considerablemente menor. ¿Es posible que ésta se produzca por otras causas que requieran periodos de tiempo más cortos, como los que exigiría una teoría creacionista? La radioactividad pudiera ser un ejemplo de ello.

También es posible que el proceso de fosilización de los organismos muertos por la catástrofe requiriera tan sólo las convenientes condiciones geológicas y climáticas para producirse en periodos más breves que los postulados hasta ahora por la Ciencia, como por ejemplo, que determinadas combinaciones de la luz solar con las capas de hollín, gases y minerales suspendidos por años en una atmósfera con su capa de ozono destruida pudieran provocar semejante fenómeno. Es una teoría interesante y plausible, que invitamos a estudiar detenidamente bajo este nuevo punto de vista.


Por lo demás, hay que tener en cuenta que el método de datación del Carbono 14 para el análisis de los restos fósiles no ofrece confiabilidad por su incerteza más allá de los siete mil años, ya que la descomposición radiactiva regular de este isótopo se ve afectada directamente por la variación de los rayos cósmicos que llegan a la Tierra (los que a su vez pueden variar por factores tales como la intensidad del campo magnético de nuestro planeta, por las manchas y las llamaradas solares, por la cantidad adicional de rayos cósmicos provenientes de la galaxia, etc.). Su regularidad también se ve afectada por la contaminación atmosférica, incluyendo la producida por las explosiones nucleares. De acuerdo a lo anterior, es posible incluso que el cataclismo provocado por el asteroide en cuestión haya provocado una aceleración del proceso de descomposición del Carbono 14 y de otras sustancias radiactivas, alterando la lectura de las edades por estos métodos de una manera drástica.

Continuando entonces con nuestros argumentos de índole creacionista, y considerando que la vida debió quedar totalmente extinguida con el término de la era anterior, diremos que también podría ser posible que debido a una nueva y distinta intervención extraterrestre en una época posterior, se haya dado inicio a otra era geológica y de vida en la Tierra, totalmente diferente y excluyente de la anterior, en la que predominan los mamíferos y aparece el Hombre.

Antes de seguir adelante con este tema -que a partir de este punto tomará en cuenta algunas consideraciones de índole religiosas a fin de ser coherentes con el postulado holístico del libro "Fenómalos - La Quinta Esencia"- es preciso tener en cuenta que no obstante ser enfoques muy diferentes respecto a la siembra de vida, hay pistas que nos llevan a pensar que ambas eras tienen una conexión entre sí: Por ejemplo, que el código genético siga teniendo las misma estructura universal en los organismos de ambas eras, que el esquema general de la constitución física de estos sea similar (estructura ósea, sistemas respiratorios, digestivos, circulatorio, nervioso, etc.), y la existencia de especies vegetales y acuáticas que los sustentaran como base de la cadena trófica.

Como podemos apreciar a simple vista, dos ecosistemas a diferente escala y excluyentes pero diseñados en base a un patrón similar, ... cuya posible explicación estaría en los argumentos que expondremos en la segunda parte y final de este artículo.


Por: Carlos Jiménez Fajardo


VIDEO: Suceso K/T, o el Último Día de los Dinosaurios


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